martes, 16 de septiembre de 2008

el TESORO más perdido


Prometí dedicarte unas palabras…hacer un homenaje a nuestra amistad, y te dije que lo haría antes de marcharme. Me he puesto a escribir, y tengo tanto que decirte, tanto que contar que hasta las palabras en mi mente se desordenan y no se cómo explicarlo.

Cinco años han pasado desde la primera vez que te vi. Apareciste en mi vida de improvisto (al igual que las demás locas) pero tú eras el último obstáculo que me imaginaría en mi camino. Sí eras mi obstáculo diario. No me dejabas caminar, hablar, opinar, discutir. Chocábamos tanto que decidí ignorarte. Todo se trataba de una “lucha de poder” por otra persona que estaba entre nosotras.


Las conversaciones entre nosotras eran tan escasas que ni siquiera existían palabras y si las había era en forma de discusión. No quería salir contigo, ni mucho menos encontrarte por el pasillo del instituto. Tus indirectas “malignas” me dolían tanto….que llegaba a preguntarme cada día qué es lo que podía haberte hecho yo para tenerte siempre a la defensiva. Metíamos en nuestros líos a las demás y creábamos un ambiente poco agradable: Tú no querías salir hasta tarde, yo me quería quedar hasta las tantas. Yo quería bailar, tú te quedabas sentada. No es que no nos pusiéramos de acuerdo, es que no queríamos hacerlo. Intentamos irnos juntas de vacaciones durante 5 días y acabamos creando más tensión de la que había. Tú decías blanco y yo negro. Tú veías la cruz y yo la cara de todas las monedas. Cualquier fallo mío era demasiado recalcado por ti y muchos de tus errores eran excesivamente grandes para mi. Llegamos al punto de no hablarnos, de no soportarnos, de no escucharnos, pero el gran inconveniente era que las dos formábamos parte del mismo grupo de amigas, así que por muchas artimañas que hiciéramos para no estar juntas, siempre acabábamos estándolo.


Pasó el tiempo y un problema familiar grave llamó a mi puerta, ella fue una de las personas que más me apoyó. Hizo todo lo posible para levantarme de aquel agujero, y recuerdo que cuando todo salió bien, fue a la primera persona que abracé en la puerta del instituto (nunca olvidaré este momento).


Las cosas empezaron a mejorar un poco entre nosotras, conseguimos estar sentadas la una al lado de la otra e incluso mantener conversaciones normales sin acabar discutiendo. No era lo más importante de mi vida, pero poco a poco y sin darme cuenta se estaba haciendo un hueco gigante en mi corazón.


Un caluroso día de Agosto, ella enfermó levemente. Era una operación sencilla y no corría a penas riesgo de que le pasara nada. Durante la operación y hasta que por fin pudimos ir a visitarla, sentía miedo de que pudiera pasarle algo fuera de lo normal, sólo quería verla y que ella me viera a mi. Ese día reflexioné tantas cosas que llegué a la conclusión de que habíamos estado perdiendo el tiempo haciéndonos daño. Quería empezar de cero con ella, darle una oportunidad y que ella me la diera a mí. Me di cuenta de que por muy mal que nos hubiéramos llevado en el pasado, yo no quería que a le pasara nada, porque aunque me había hecho sufrir como nadie, ella había estado a mi lado cuando más lo había necesitado.


A partir de ese día todo cambió. Empezamos a ver la misma cara de la moneda, los mismos colores, gustos parecidos, las mismas opiniones. Aprendimos a contarnos nuestros secretos, a desahogarnos juntas, a reírnos de todo y a disfrutar. Le tendí mi mano para que olvidará el dolor (pasaba por un mal momento sentimental) y disfrutara cada segundo. Empezó a salir pasándoselo bien, a integrarse en el grupo y a ser en definitiva, una más.

Este año ha sido muy especial para mí con ella. Sobre todo, estos últimos meses. No puedo creerme que haya tenido que conocer a una persona tan estupenda cinco años después de la primera vez que la vi. He descubierto la infinidad de virtudes que le caracterizan: cariñosa, risueña, detallista, sincera, calmada etc.…Debería nombrar también sus defectos pero prefiero quedarme con lo bueno, que es lo que a mí me llena.

En definitiva, un tesoro más en mi vida. Me arrepiento de no haber descubierto este tesoro mucho antes, y de haberme cegado por tonterías. Pero como dice el refrán “más vale tarde que nunca”. Ahora sólo espero conservarlo para siempre.


Durante estos nueve meses que me ausento de tu lado, espero que me recuerdes como algo bonito en tu vida, como esa chispa de alegría que ilumina tus días, porque así te recordaré yo a ti. Pero también espero que cuando vuelva hayas crecido tu sola, y que llegues a ser más grande de lo que ya eres. No tengas miedo por la distancia, porque en la mayoría de los casos, no es el olvido. A veces nos hace más fuertes y aprendemos a valorar lo que hemos dejado atrás. Me encanta compartir canciones y momentos contigo y los últimos que estamos compartiendo son inolvidables.
Lucharemos por esos momentos y por los que nos quedan por vivir. Todavía tengo que reírme y llorar mucho a tu lado. Tienes que seguir animándome para escribir, que sino me desanimo y no puedo dedicarte nada más. Y por supuesto, volveremos a ir juntas a otro concierto de El canto del loco, que tanto nos unió, nos une y nos unirá.



PD. Recuerda que SI UN DIA TE LEVANTAS Y VES QUE ME ECHAS DE MENOS, SI TU CORAZON EMPIEZA A PREGUNTARTE EN QUÉ LUGAR DEL MUNDO PUEDO ESTAR…me tendrás esperándote en la esquina de esa calle donde nos conocimos. (The Script)

2 comentarios:

Sara dijo...

Hola Rosa! Jo tengo un montón de cosas que decirte, espero que no te resulte una pesada :)

Bueno he llegado hasta aqui por tu comentario en el post de Ninive y decirte que otro abrazo para tí ;) y que no te creas que soy una eminencia en esto de la economía que me queda muuuuuuchisímo por aprender.

De todas formas ya había oído hablar de tí por el blog de María y no te había visitado antes porque los exámenes me matan y no me dejan tiempo (fijate ahora tendría que estar estudiando).

Bueno le he echado un vistazo a tu blog que lo tenía pendiente y me alegro un montón de que te decidieras a empezarlo, en serio

He leido tu entrada "like an angel" y me has emocionado un montón, yo hace poco más de un año pasé por lo mismo y a pesar de que él ya no está conmigo yo no he dejado de sentirle a mi lado todos los días. Me has tocado algo por dentro :)

Y de esta entrada que te puedo decir...que tienes una suerte inmensa de contar con alguien así, da igual cuando la descubrieras, la vida es muy larga, la tenéis entera para disfrutarla juntas. Y no dejes de escribir mujer que lo haces muy bien ;)

Y por la distancia no sufras, yo volví en julio de mi erasmus, me fui nueve meses y aquí tenía esperándome a todo el que me "dejé". (Por cierto que aprovecho para decirte que me das una envidia que ni te la imaginas, sana, claro ;) y que mi consejo como el que ya te han dado por ahi es que lo exprimas al máximo desde el primer minuto que se pasa volando)

Un beso muy grande Rosa!

carlos dijo...

Creo que ambas os habeis reencontrado con dos grandes amigas.
Hermoso homenaje a la amistad Rosa.
Un abrazo

Y es que con amistades así que venga cualquier crisis! :)